
El intercambio de inteligencia de Estados Unidos se ha fracturado bajo el presidente Donald Trump, según ocho funcionarios actuales y anteriores, lo que ha ralentizado y en ocasiones detenido temporalmente el flujo de evaluaciones al Congreso y al gobierno federal. Reuters informó el martes 3 de noviembre de 2026 que la interrupción llega cuando la administración evalúa reanudar los ataques contra Irán tras las elecciones intermedias, lo que genera temor de decisiones con una imagen incompleta de las amenazas.
Reuters señaló que los problemas surgieron durante el mandato de Tulsi Gabbard como directora de inteligencia nacional, en medio de profundas tensiones entre su oficina y la CIA. Aunque esas tensiones se atenuaron tras su renuncia en junio de 2026, los problemas del enfrentamiento persisten, dijeron dos funcionarios estadounidenses. La CIA dejó de redactar evaluaciones conjuntas con el Consejo Nacional de Inteligencia, reduciendo los informes conjuntos para los responsables.
Los legisladores también dejaron brevemente de recibir informes de Gabbard tras la intervención en Irán en junio de 2025 y tras la captura de Maduro en enero de 2026, según dos personas familiarizadas con el asunto. El equipo de Gabbard acusó a los legisladores de filtrar a la prensa. Reuters indicó que esta interrupción no se había informado antes.
El Consejo Nacional de Inteligencia lleva décadas siendo un recurso clave para la política exterior. Sus evaluaciones deben consolidar las opiniones de las 18 agencias de inteligencia del país, y dependía en gran medida de la CIA para el análisis de Irán y Rusia. Perdió a su principal autor cuando la CIA dejó de escribir en las evaluaciones el año pasado, informó Reuters.
Aunque la CIA siguió compartiendo inteligencia con el consejo y colaborando en algunos informes, sus analistas se concentraron en sus propias evaluaciones. Desde entonces, el consejo, también afectado por recortes de personal, ha ralentizado su producción, dijeron dos personas familiarizadas con el asunto. Los problemas comenzaron el año pasado en medio de recortes en las agencias de seguridad nacional, mientras Trump apartaba a funcionarios que consideraba desleales.
La lucha se desencadenó cuando la oficina de Gabbard revocó autorizaciones de seguridad de funcionarios actuales y anteriores hace un año, hasta que la jefa de gabinete Susie Wiles tuvo que intervenir varias veces, dijeron tres exfuncionarios. Exfuncionarios la describieron como una de las mayores guerras territoriales en tres décadas.
La fractura va más allá de una sola agencia. La oficina de Gabbard también dejó de informar al Congreso sobre amenazas electorales en 2025, según dos personas familiarizadas con el asunto y un exfuncionario. Jay Clayton, director de inteligencia nacional desde agosto de 2026, ha reanudado esas sesiones informativas, dijeron funcionarios. La oficina dijo que ha mantenido niveles cercanos a las tendencias históricas.
En otro enfrentamiento, el FBI dejó de compartir parte de su inteligencia con el Centro Nacional de Contraterrorismo durante varias semanas a finales del año pasado, después de que su entonces jefe, Joe Kent, intentara investigar el tiroteo de Charlie Kirk, dijeron dos exfuncionarios. El FBI dijo a Kent que el centro excedía su autoridad. El FBI no respondió a una solicitud de comentarios.
La portavoz de la CIA, Liz Lyons, dijo que la CIA participa plenamente en las evaluaciones del Informe Diario Presidencial y del Consejo Nacional de Inteligencia. La oficina dijo que el director Clayton sigue comprometido a garantizar que la comunidad de inteligencia tenga los recursos para informar a los responsables de EE. UU. y mantener a salvo a los estadounidenses.
"Todas estas cosas se están acumulando en un mundo realmente complejo donde los responsables políticos necesitan tener una visión más sofisticada, matizada e integrada del mundo, y están recibiendo menos", dijo Beth Sanner, exsubdirectora de inteligencia nacional. "Los analistas siguen haciendo el trabajo, pero esta Casa Blanca los ha vuelto irrelevantes porque el presidente trata la información no deseada como deslealtad", dijo Julia Curlee, exanalista de la CIA que afirmó haber sido despedida del Consejo de Seguridad Nacional de Trump el año pasado por ser transgénero.
"El problema es que al tomar medidas que tienen el efecto de vaciar las instituciones donde existe una coordinación real de la comunidad de inteligencia, se crean pequeñas islas, y entonces cada uno puede elegir su propia isla para escuchar", dijo Morgan Muir, exsubdirector de inteligencia nacional. La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios.
Exfuncionarios y expertos externos dijeron que las interrupciones corren el riesgo de dejar a los responsables con una imagen incompleta de las amenazas, lo que recuerda los fallos expuestos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Esa advertencia importa sobre todo ahora: la administración evalúa si reanudar los ataques contra Irán después de las elecciones intermedias, pero el consejo no ha producido ninguna evaluación centrada en esa guerra. Cuando las evaluaciones conjuntas se ralentizan, las opiniones separadas pueden circular sin contrastarse, y el Congreso puede enterarse menos y más tarde de la base de las decisiones.
El episodio también alarma a exfuncionarios de la Institución Hoover de Stanford, que trabajan de forma bipartidista para reconstruir la comunidad de inteligencia en la próxima administración, dijeron cuatro exfuncionarios. Una vez rotos los hábitos de coordinación y cautelosos los analistas ante hallazgos incómodos, restaurar la confianza lleva más tiempo que cubrir una vacante.
La prueba inmediata es si Clayton estabiliza la relación entre la CIA y el consejo y si las evaluaciones conjuntas sobre Irán regresan a su ritmo anterior. El Congreso observará si las sesiones sobre amenazas electorales continúan y si el FBI y el centro vuelven a compartir plenamente. Cualquier decisión sobre Irán después de las elecciones mostrará si los responsables recibieron una imagen consolidada o opiniones separadas por agencia.
¿Qué informó Reuters?
El intercambio de inteligencia se ha ralentizado y en ocasiones detenido temporalmente en el segundo mandato de Trump.
¿Por qué la CIA dejó las evaluaciones conjuntas?
Por una guerra territorial con la Oficina del Director de Inteligencia Nacional en el mandato de Gabbard.
¿El Congreso dejó de recibir informes?
Sí, brevemente, tras la intervención en Irán de junio de 2025 y tras la captura de Maduro en enero de 2026.
¿Mejoró la situación con Clayton?
En parte: reanudó las sesiones sobre amenazas electorales, pero persisten problemas derivados del enfrentamiento.
¿Por qué importa para Irán?
La administración evalúa reanudar los ataques tras las elecciones intermedias, sin una evaluación del consejo sobre esa guerra.
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