
Los votantes de al menos 14 municipios de Ohio aprobaron prohibiciones o restricciones a los centros de datos el 3 de noviembre de 2026, en el mayor rechazo local al auge de la inteligencia artificial en Estados Unidos. Los vetos a los centros de datos en Ohio llegaron en el estado con más medidas de este tipo en las papeletas de todo el país, y en muchos lugares se aprobaron por márgenes abrumadores.
En todo Ohio, 18 municipios votaron medidas: once sobre prohibiciones totales y siete sobre regulación adicional, según el Cincinnati Enquirer. Al menos 14 aprobaron una prohibición o restricción. Los resultados son no oficiales.
A los votantes de Ohio se les preguntó si debe permitirse construir un centro de datos aquí, y en qué condiciones. En al menos 14 lugares, la respuesta fue no, o no sin controles más estrictos. El resultado en Oregon seguía sin conocerse a medianoche del 4 de noviembre.
En Trenton, casi el 80 por ciento aprobó la Propuesta 17, que prohíbe los centros de datos que usen más de 25 megavatios de electricidad. La votación se produjo después de que el Tribunal Supremo de Ohio ordenara al concejo certificar la petición, tras negarse a hacerlo en agosto. El resultado deja en el aire un centro de datos de Amazon Web Services previsto justo fuera de esta localidad de unos 14.000 habitantes.
En Pataskala, la prohibición se aprobó con más de 5.400 votos (74 por ciento). En Granville, ganó con el 82 por ciento (2.015 frente a 429). Ashville votó con casi el 82 por ciento para revertir el acuerdo de su concejo y las negociaciones con EdgeConneX para dos centros de datos. Grove City aprobó, con el 55 por ciento, una enmienda que exige la aprobación de los votantes para proyectos que usen más de 20 megavatios o 500.000 galones de agua al día. Perry aprobó, con más del 87 por ciento, una norma que exige a los promotores que pidan exenciones fiscales ofrecer garantías financieras. Wilmington rechazó la recalificación para un proyecto con alrededor del 80 por ciento en cuatro referendos.
Los centros de datos, edificios llenos de servidores que alimentan la inteligencia artificial, la nube y el streaming, consumen enormes cantidades de electricidad y, en muchos diseños, grandes volúmenes de agua para refrigeración. Mientras las empresas compiten por construir más capacidad, han buscado emplazamientos en el Medio Oeste, atraídos por el suelo, la energía y los incentivos fiscales. Ohio ya lideraba el país en medidas sobre centros de datos, con 21 propuestas en más de una docena de jurisdicciones.
Los opositores preguntan si un centro tensionará la red y encarecerá las facturas, usará agua necesaria para beber y cultivar, y aportará suficientes empleos e ingresos fiscales. Los partidarios citan inversión, empleo de construcción y base fiscal. En Ohio, ganaron las preocupaciones.
El voto de Trenton es quizá el más importante, porque una prohibición de centros de más de 25 megavatios descarta en la práctica las grandes instalaciones habituales, y llegó solo tras una batalla legal para someter la medida a votación. Pataskala y Granville lograron prohibiciones igualmente contundentes.
La votación de Ashville revirtió una decisión municipal, una reprimenda a la estrategia de un concejo y una advertencia de que los acuerdos sin amplio apoyo pueden no sobrevivir a un referendo. Grove City y Perry eligieron condiciones: una votación pública para grandes proyectos, y garantías financieras vinculadas a las exenciones fiscales. Wilmington bloqueó un proyecto al rechazar la recalificación. Hubbard, Sunbury, Urbana, Defiance, Upper Sandusky, Piqua y Conneaut también aprobaron prohibiciones totales.
Ninguna declaración resume la reacción en 18 municipios, y los resultados seguían siendo no oficiales. Pero las votaciones en sí son la reacción: los residentes que hicieron campaña por prohibiciones o controles ganaron de forma decisiva.
Para los promotores, los proyectos previstos en lugares que ahora los han prohibido afrontan incertidumbre: la propuesta de Amazon cerca de Trenton, las negociaciones con EdgeConneX en Ashville y cualquier gran proyecto en Grove City deben replantearse. Los promotores dirán que las prohibiciones costarán inversión y empleos; los opositores, que los votantes ya se han pronunciado y que los promotores deben demostrar, pueblo por pueblo, que un proyecto no tensionará la electricidad y el agua.
Los resultados importan más allá de Ohio por tres razones. Primera, son la prueba electoral más clara de que el auge de la inteligencia artificial tiene un problema local: para muchos votantes, la pregunta era qué hará un edificio con su factura, su agua y su pueblo. Segunda, ofrecen a activistas de otros lugares un modelo que pueden copiar. Tercera, pueden cambiar la planificación de las empresas, que deberán tener en cuenta el riesgo de un referendo u ofrecer garantías más sólidas. Véanse también: medidas en 10 estados y la votación anticipada récord de Ohio.
Las juntas electorales certificarán los resultados en los próximos días y semanas. Ese proceso rara vez revierte márgenes del 74, el 80 o el 82 por ciento, pero confirmará los recuentos y resolverá el resultado pendiente en Oregon. Los concejos deberán incorporar las prohibiciones a la ley local y decidir cómo se aplican a los proyectos en marcha, donde son posibles impugnaciones legales. Más allá de Ohio, cabe esperar medidas imitadoras en otros estados. El auge no se ralentiza, pero deberá ganar el consentimiento pueblo por pueblo.
Al menos 14, de 18 que votaron medidas sobre centros de datos, según el Cincinnati Enquirer.
Hubbard, Sunbury, Pataskala, Urbana, Defiance, Upper Sandusky, Piqua, Granville, Conneaut y Trenton.
Trenton aprobó la Propuesta 17, que prohíbe los centros de más de 25 megavatios, con casi el 80 por ciento. Pataskala aprobó su prohibición con el 74 por ciento; Granville con el 82 por ciento, por 2.015 votos frente a 429.
No. Son no oficiales a la espera de la certificación, aunque los amplios márgenes hacen improbable una reversión.
Los opositores citan la demanda de electricidad, el uso de agua y si los centros aportan suficientes empleos duraderos e ingresos fiscales. Los partidarios citan la inversión, el trabajo de construcción y la base fiscal.