
Oracle ha recurrido a los inversores para captar 20.000 millones de dólares y financiar una de las expansiones más costosas del sector, vendiendo acciones con descuento y emitiendo bonos para convertir la demanda de IA en ingresos en la nube; y el mercado, tras una caída inicial, ha empezado a respaldar el plan. La recaudación de 20.000 millones de Oracle, anunciada el lunes 2 de noviembre de 2026, combina unos 10.000 millones en nuevas acciones con otros 10.000 millones en deuda, y da al gigante del software nueva capacidad para centros de datos, chips y la potencia informática que hoy exigen sus clientes de IA.
Oracle anunció el lunes 2 de noviembre de 2026 que captaría 20.000 millones de dólares con una venta combinada de bonos y acciones para financiar su expansión de infraestructura de inteligencia artificial y nube. Las acciones fijaron 86,2 millones de títulos a 116 dólares cada uno, un descuento del 11,2%, con lo que se recaudaron unos 10.000 millones; otros 10.000 millones llegaron en deuda con vencimientos entre 2029 y 2046.
El anuncio golpeó primero al mercado. Las acciones cayeron un 8,8%, hasta 119,22 dólares, y prolongaron un año en el que el título ya había perdido cerca del 39%, mientras los inversores sopesaban la tensión del auge de la IA: construir hoy cuesta sumas enormes para unos ingresos que quizá lleguen dentro de años.
El ánimo cambió el miércoles 4 de noviembre. Las acciones repuntaron cerca de un 11% después de que Hilary Maxson señalara un flujo de caja libre positivo en la segunda mitad del ejercicio 2028. Para los inversores que temían un gasto sin fin, una fecha —aunque esté a casi dos años— dio un horizonte al plan.
Oracle, fundada en 1977 y conocida por su software de bases de datos, se ha reinventado como proveedor de infraestructura en la nube. Su negocio Oracle Cloud Infrastructure alquila potencia informática para entrenar y ejecutar modelos de IA, donde la demanda supera a la oferta.
Esa capacidad es extraordinariamente cara: los centros de datos exigen suelo, energía, refrigeración y chips especializados, y los clientes de IA esperan que sus proveedores construyan por delante de la demanda. Oracle, más pequeña que sus rivales de hiperescala, ha optado por endeudarse y emitir acciones para seguir el ritmo.
La estrategia conlleva riesgos evidentes: Oracle declaró 125.340 millones en préstamos a 31 de agosto, frente a unos ingresos de 67.360 millones en 2026, de modo que los costes financieros consumen beneficios y cualquier desaceleración dejaría instalaciones infrautilizadas.
Oracle señaló que los fondos se destinarán a fines corporativos generales, incluidos el gasto de capital, el pago de deuda, adquisiciones, dividendos y recompras de acciones. El centro es el gasto de capital: centros de datos y hardware para la nube y la IA.
La empresa indicó la semana pasada que el gasto de capital alcanzará su punto máximo este ejercicio y el próximo, una señal para calibrar si el aumento es un nivel nuevo y permanente o un pico que acabará aplanándose. También se comprometió a no captar más de 20.000 millones adicionales para IA hasta 2030, lo que pone un techo a nuevas diluciones y endeudamiento en esta fase.
Ese techo responde a la pregunta que los accionistas plantean tras cada gran captación: ¿habrá otra? Oracle dice al mercado que estos 20.000 millones, más los flujos de caja existentes, deberían bastar para llegar a la autofinanciación que Maxson situó en la segunda mitad de 2028.
La reacción del mercado en dos fases contó la historia de la semana. La caída inicial del 8,8% reflejó la dilución y la deuda. El repunte cercano al 11% del 4 de noviembre reflejó alivio: un camino creíble hacia un flujo de caja libre positivo, un pico en el gasto y un límite a nuevas captaciones dieron a los inversores un calendario.
La captación de Oracle es un termómetro del auge de la infraestructura de IA. Si una empresa de su tamaño debe captar 20.000 millones en una semana para seguir siendo competitiva, eso muestra lo intensivo en capital que se ha vuelto este ciclo y lo dependiente que es de que los inversores sigan financiándolo.
Para los accionistas, lo que está en juego es directo: Oracle espera ingresos superiores a 225.000 millones y beneficios ajustados por encima de 21 dólares por acción en 2030, más del triple de sus ingresos actuales. Alcanzar ese objetivo justificaría el endeudamiento y la dilución.
Los inversores vigilarán tres cosas: si los ingresos en la nube se aceleran con la nueva capacidad; si el gasto de capital alcanza su pico este ejercicio y el próximo; y si el flujo de caja libre avanza hacia el terreno positivo que Maxson prevé para la segunda mitad de 2028.
Los vencimientos de los bonos, de 2029 a 2046, dan tiempo a Oracle, pero fijan costes financieros durante décadas; por ahora, el repunte sugiere que los inversores conceden a Oracle el beneficio de la duda, siempre que las cifras acompañen al relato.
Oracle captó 20.000 millones en total: unos 10.000 millones de 86,2 millones de acciones a 116 dólares cada una, y otros 10.000 millones en bonos con vencimientos entre 2029 y 2046.
Las acciones cayeron primero un 8,8%, hasta 119,22 dólares, por la dilución y la deuda, y después repuntaron cerca de un 11% el 4 de noviembre, tras el pronóstico de flujo de caja libre positivo de Hilary Maxson para la segunda mitad de 2028.
Para fines corporativos generales, principalmente gasto de capital en IA y nube, junto con pago de deuda, adquisiciones, dividendos y recompras.
Oracle contaba con 125.340 millones en préstamos a 31 de agosto, frente a unos ingresos de 67.360 millones en el ejercicio 2026.
Ingresos superiores a 225.000 millones y beneficios ajustados por encima de 21 dólares por acción, más del triple de sus ingresos de 2026, sin más de 20.000 millones en financiación adicional para IA hasta 2030.
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