
NUEVA YORK — Los New York Knicks aplastan 135-105 a los Chicago Bulls el miércoles 4 de noviembre de 2026 en el Madison Square Garden, convirtiendo un partido en casa en una paliza antes de que muchos aficionados se hubieran acomodado en sus asientos. Nueva York ganaba 43-21 tras el primer cuarto y 84-52 al descanso, ganando los tres primeros cuartos antes de que Chicago se llevara el último por 26-22 con el resultado decidido desde hacía tiempo. La victoria elevó a Nueva York a 4-4, mientras Chicago cayó a 1-7.
El tono se marcó en los primeros minutos. Jalen Brunson anotó nueve puntos tempraneros mientras Nueva York abría una ventaja de 17-8 y obligaba a Chicago a pedir un tiempo muerto, con Landry Shamet y OG Anunoby aportando cuatro puntos cada uno en esa racha inicial. Chicago, que ya buscaba respuestas, se encontró persiguiendo el encuentro casi de inmediato.
La racha inicial explica todo lo que vino después. Brunson, con nueve puntos tempraneros, fue el catalizador, atacando con intención y obligando a la defensa de Chicago a reaccionar ante él. Cuando una defensa se cierra sobre un jugador, aparecen espacios en otros lugares, y Shamet y Anunoby, con cuatro puntos cada uno en ese tramo inicial, fueron los beneficiados. Cuando Chicago pidió tiempo muerto con 17-8, el patrón ya estaba establecido: Nueva York jugaba cuesta abajo, Chicago jugaba a remolque, y el público del Garden intuía una larga noche para los visitantes.
Nueva York amplió luego la ventaja hasta el 43-21 al final del primer cuarto y hasta el 84-52 al descanso, superando a Chicago por 41-31 en el segundo cuarto. Una ventaja de 32 puntos al descanso cambia la naturaleza de todo lo que sigue. El equipo que va por delante puede gestionar minutos y proteger su ventaja, mientras el equipo que va por detrás debe jugar un baloncesto casi perfecto durante dos cuartos completos solo para volver a ser competitivo. Nueva York también ganó el tercer cuarto por 29-27, llegando con 113-79 al periodo final, y el 26-22 del último cuarto para Chicago llegó demasiado tarde para importar.
Nueva York llegó a este partido con 3-4, un registro que sugería un equipo que aún buscaba su punto óptimo más que uno ya en plena forma. Una victoria en casa por treinta puntos cambia ese panorama, al menos por una noche, colocando a los Knicks de nuevo en el cincuenta por ciento mediante el dominio desde el salto inicial. La posición de Chicago es muy distinta. Con 1-7, los Bulls han perdido siete de sus ocho primeros partidos, y esta derrota fue una de las más contundentes, lo que sugiere problemas más allá de una sola mala noche de tiro.
Un cuarto de 43-21 no es simplemente un buen inicio; es una declaración, y obliga al equipo que va por detrás a tomar decisiones difíciles. ¿Persigue el partido, asumiendo riesgos que pueden llevar a más pérdidas y más puntos fáciles para el equipo que va por delante? ¿Ralentiza el juego, esperando limitar el daño y reagruparse al descanso, mientras acepta que la diferencia aún puede crecer? Chicago intentó encontrar el camino de vuelta, pero ninguno de esos enfoques, esa noche, bastó para frenar el impulso de Nueva York, y al descanso la ventaja había crecido hasta los 32 puntos.
Aquí no se incluyen citas posteriores al partido, porque los informes de referencia de este encuentro no incluían declaraciones verificadas posteriores al partido de ninguno de los dos equipos, y no se ha inventado ninguna cita para rellenar ese hueco. En un partido de treinta puntos, la reacción más honesta suele encontrarse en los números más que en las palabras. Un equipo que gana 43-21 tras un cuarto no necesita explicarse, y un equipo que va perdiendo por tanto rara vez tiene una explicación que cambie el panorama. Lo que muestran los hechos es una clara diferencia de ejecución, de tiro y de control del partido desde los primeros minutos.
Para Nueva York, esta victoria importa por la forma en que se logró y por el momento en que llegó. Con 3-4, los Knicks necesitaban un resultado que restaurara el impulso y la confianza, y una victoria en casa por treinta puntos es una respuesta casi tan enfática como puede producir un equipo. Pasar a 4-4 devuelve a Nueva York al cincuenta por ciento, pero, más importante aún, lo hace con una actuación que sugiere que el equipo es capaz de mucho más que un registro del cincuenta por ciento cuando juega así.
Nueva York buscará construir sobre este resultado, y la tarea inmediata es demostrar que el primer cuarto ante Chicago no fue una explosión aislada, sino un nivel al que el equipo puede acercarse con regularidad. Eso significa llevar la misma energía defensiva, el mismo movimiento de balón y la misma disciplina en los tiros libres al próximo partido, y hacerlo también fuera del Madison Square Garden.
Nueva York venció a Chicago por 135-105 el miércoles 4 de noviembre de 2026 en el Madison Square Garden de Nueva York.
Nueva York ganaba 43-21 tras el primer cuarto, tras abrir una ventaja de 17-8 con nueve puntos tempraneros de Jalen Brunson que obligaron a Chicago a pedir tiempo muerto.
Nueva York ganaba 84-52 al descanso, tras superar a Chicago por 41-31 en el segundo cuarto, y llegó con 113-79 tras tres cuartos.
Nueva York lanzó 44 de 87 en tiros de campo, 17 de 40 en triples y 30 de 37 en tiros libres, frente a los 37 de 96 en tiros de campo y 10 de 44 en triples de Chicago.
Nueva York mejoró a 4-4, mientras Chicago cayó a 1-7 tras su séptima derrota en ocho partidos de inicio de temporada.
Cobertura relacionada: Los Celtics vencen 109-102 a los Bucks tras resistir una remontada de 22 puntos, Los 76ers vencen 112-106 a los Pistons con un tapón decisivo de Jaylen Brown y Knicks vencen 133-127 a Bulls con 38 puntos de Brunson en remontada épica.