
La ex primera ministra de Bangladés Sheikh Hasina ha anunciado que volverá a su país desde el exilio en diciembre, aunque un tribunal la ha condenado a muerte, y ha declarado que prefiere morir en su propio suelo antes que pasar el resto de su vida viendo sufrir a su pueblo desde la distancia. En una entrevista por correo electrónico con The Associated Press, respondida el miércoles 4 de noviembre, Hasina afirmó que su decisión no ha cambiado y que sabe que podría ser detenida, encarcelada, torturada o incluso asesinada al llegar. El regreso de Sheikh Hasina a Bangladés sería uno de los más dramáticos de la política moderna del sur de Asia.
Hasina respondió a las preguntas de The Associated Press por correo electrónico; la agencia las envió la semana pasada y recibió sus respuestas el miércoles 4 de noviembre. Es su declaración más clara desde que huyó de Bangladés en agosto de 2024: un regreso en diciembre, poco más de un año después del veredicto.
La entrevista deja sin responder las preguntas prácticas. Hasina no dijo cómo piensa viajar desde India, por qué paso fronterizo cruzaría ni en qué día llegaría. En septiembre dijo que anunciaría la fecha, la hora y el punto de entrada más adelante. Lo que sí dejó claro es que la condena no ha cambiado su decisión, y que espera lo peor al llegar.
«Sé que es posible que me detengan cuando vuelva. Puede que me encarcelen, me torturen o incluso me maten. Soy plenamente consciente de esas posibilidades», dijo a la AP. «Pero no puedo pasar el resto de mi vida viendo sufrir a mi pueblo desde la distancia».
Hasina dirigió Bangladés como primera ministra de 2009 a 2024. Su gobierno cayó en agosto de 2024 tras un levantamiento masivo liderado por estudiantes, que comenzó por las cuotas de empleo público y se convirtió en un movimiento nacional que exigía su dimisión. Tras semanas de manifestaciones y una violenta represión, abandonó el país y vive en India desde entonces.
La represión de las protestas de julio y agosto de 2024 dejó cientos de muertos y miles de heridos; un informe de Naciones Unidas situó después el número de muertos en casi 1.400. En noviembre de 2025, el Tribunal de Crímenes Internacionales la condenó a muerte en ausencia por crímenes contra la humanidad. Ella niega cualquier delito, rechaza el veredicto y cuestiona la legitimidad del juicio. Bangladés también espera un fallo de la Corte Mundial el 19 de noviembre en el caso de genocidio rohinyá contra Myanmar, derivado de la ofensiva de 2017 que obligó a al menos 730.000 rohinyás a huir al país. Lea aquí nuestro reportaje sobre la fecha del fallo rohinyá.
El núcleo de la entrevista es la insistencia de Hasina en que volver es su propia decisión, no una que dependa de otro gobierno. Cuando le preguntaron si Estados Unidos e India deberían presionar a Daca por su regreso seguro, respondió: «No necesito la bendición de una potencia extranjera para volver a mi propio país».
Esa frase importa porque su exilio siempre ha dependido de Nueva Delhi. India la acoge desde agosto de 2024 y ha rechazado las solicitudes de extradición de Bangladés. Que viaje con el conocimiento de India o se presente en la frontera determinará cómo gestionan el momento Daca y Nueva Delhi.
Daca ha solicitado repetidamente la extradición de Hasina desde que huyó, e India se ha negado a entregarla. Un regreso voluntario pondría fin a ese pulso directamente: en lugar de que Bangladés pida su devolución a India, ella llegaría por su cuenta y obligaría a Daca a decidir de inmediato si la detienen o la dejan moverse libremente.
Esa decisión entraña riesgos evidentes para el gobierno que la sustituyó. Detener a una ex primera ministra que regresó voluntariamente mostraría la autoridad del tribunal, pero también daría a sus partidarios una causa. Para India, el regreso cerraría un problema diplomático que arrastra desde hace más de dos años.
Que una ex jefa de gobierno regrese para enfrentarse a una condena a muerte es algo poco común, y pondría a prueba como nunca el acuerdo posterior al levantamiento en Bangladés. El veredicto, la legitimidad del juicio y el futuro de su partido volverán a debatirse en público cuando aterrice.
El regreso también importa más allá de Bangladés. El sur de Asia ha seguido de cerca la transición desde 2024, y un regreso dramático podría desestabilizar una región que ya lidia con guerras y agitación. Para los bangladesíes de a pie, lo que está en juego es sencillo: el levantamiento de 2024 dividió a familias y barrios, y el regreso de la mujer que estuvo en el centro de todo podría reabrir esas heridas o empezar a cerrarlas.
Diciembre es el mes a seguir. Hasina ha dicho que anunciará la fecha, la hora y el punto de entrada antes de viajar, y ese anuncio será la primera señal de si el regreso es real o retórico.
Si finalmente vuelve, las primeras horas serán decisivas: si la detienen en la frontera o en el aeropuerto, adónde la llevan y qué dice.
Dijo a The Associated Press que volverá en diciembre de 2026, sin anunciar aún fecha, hora ni punto de entrada.
El Tribunal de Crímenes Internacionales la condenó a muerte en ausencia en noviembre de 2025 por crímenes contra la humanidad por la represión mortal de las protestas estudiantiles de 2024. Ella niega los delitos y rechaza el veredicto.
Vive en el exilio en India desde agosto de 2024, cuando un levantamiento estudiantil puso fin a sus 15 años como primera ministra.
India ha rechazado hasta ahora las solicitudes de extradición de Bangladés. Un regreso voluntario dejaría sin objeto esa cuestión.
Preguntada si Estados Unidos e India deberían presionar a Daca por su regreso seguro, dijo: «No necesito la bendición de una potencia extranjera para volver a mi propio país».
Protestas en Francia: 70.000 policías desplegados y Zelenski duda de que Musk actuara solo al ralentizar Starlink.