
El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, lanzó su advertencia más dura hasta ahora sobre la crisis climática: calificó la COP31, que se inaugura el lunes en Antalya, Turquía, como un "momento de la verdad" en la lucha contra el calentamiento global. Es su último llamado climático como jefe de la ONU, y no se anduvo con rodeos.
En una entrevista exclusiva con Associated Press publicada el viernes 6 de noviembre de 2026, Guterres usó la frase "momento de la verdad" tres veces en 20 minutos y pidió a todos los países hacer más, y hacerlo ahora.
A pocos días de la COP31, Guterres concedió a Associated Press una entrevista exclusiva que se lee como un discurso de despedida sobre el tema que marcó su década al frente de la ONU. Advirtió que Antalya es el momento en que las promesas deben convertirse en acción. Su mensaje central apuntó a los gobiernos que se culpan entre sí por el lento avance: "Ya no podemos esperar, ya no podemos tener discusiones interminables en las que todos intentan echarle la responsabilidad a otro. Todos deben hacer más, todos deben hacer más ahora". La entrevista se publicó el viernes 6 de noviembre de 2026, tres días antes de que los negociadores se reúnan en Turquía.
Guterres puso la acción climática en lo más alto de la agenda de la ONU en sus diez años como Secretario General, y la entrevista repasó los momentos más duros de esa campaña. Recordó que el año pasado los científicos le aconsejaron no afirmar que la meta del Acuerdo de París de 2015 —limitar el calentamiento a 1,5 grados— seguía siendo alcanzable, y dijo que fue uno de los días más difíciles de su vida. La meta de 1,5 grados, acordada por casi 200 países en París, es el referente de la lucha climática, y cada fracción más significa más calor mortal, más tormentas y más presión sobre los países más vulnerables. Guterres ha advertido que se acaba el tiempo para mantener viva esa meta, y la COP31 es su última prueba de si los gobiernos actuarán.
La COP31 se celebra del 9 al 20 de noviembre de 2026 en el centro ANFAS de Antalya, en la costa mediterránea de Turquía, presidida por el ministro turco Murat Kurum, con el australiano Chris Bowen al frente de las negociaciones. Delegados de casi 200 países discutirán qué tan rápido recortar las emisiones, cuánto aportarán las naciones ricas para ayudar a las más pobres a adaptarse y cómo pagar los daños que ya causa el calentamiento. Guterres tiene una propuesta concreta: gravar las ganancias extraordinarias de las petroleras y destinar ese dinero a los países que más sufren las consecuencias del clima. La idea, dirigida a una industria con ganancias récord mientras suben las temperaturas, es uno de sus desafíos más directos a los intereses fósiles.
Guterres cerró la entrevista con un mensaje dirigido no a los negociadores, sino al público, la frase más dura de la conversación: "Tómenlo en serio porque es una amenaza existencial. Y lo primero por lo que debemos luchar es por nuestras propias vidas". La advertencia pesa más porque viene de un hombre a punto de dejar el cargo. Su segundo y último mandato como Secretario General termina a fines de diciembre de 2026, y el Consejo de Seguridad aún decide quién lo sucederá. Eso convierte a la COP31 en su última cumbre climática como jefe de la ONU y en su última oportunidad de presionar a los gobiernos. Su sucesor heredará las negociaciones y las consecuencias si Antalya termina, como otras cumbres, en compromisos y demoras.
La COP31 importa porque la brecha entre lo prometido y lo que exige la ciencia sigue creciendo. La meta de París de 1,5 grados es la línea que, según los científicos, separa un calentamiento peligroso de algo mucho peor, y los asesores de Guterres le han dicho que podría estar ya fuera de alcance. Cada cumbre sin compromisos firmes fija más calor, inundaciones, sequías y desplazamientos. Antalya también prueba si el proceso de la COP aún funciona: tras una década de advertencias, las charlas son donde las promesas deben volverse planes, y donde los países más golpeados —a menudo los que menos contribuyeron— buscan una ayuda que tarda en llegar.
Los negociadores llegan a Antalya el lunes 9 de noviembre para doce días de conversaciones; los ministros se sumarán en la segunda semana para las decisiones más difíciles. Guterres seguirá el proceso en sus últimas semanas, y la prueba que planteó es simple: que los países salgan de Turquía habiendo hecho más, y ahora. El impuesto a las ganancias extraordinarias estará en debate, y el paquete de financiación para las naciones vulnerables será uno de los puntos más difíciles. Si la cumbre cumple, será un cierre digno para Guterres; si se estanca, su sucesor asumirá en enero con la misma advertencia y un mundo más cálido.
¿Cómo llamó Guterres a la COP31?
La llamó un "momento de la verdad" en la lucha contra el calentamiento global, usando la frase tres veces en 20 minutos en una entrevista con Associated Press del 6 de noviembre de 2026.
¿Cuándo y dónde es la COP31?
Del 9 al 20 de noviembre de 2026 en el centro ANFAS de Antalya, Turquía, presidida por Murat Kurum, con Chris Bowen al frente de las negociaciones.
¿Por qué es el último llamado climático de Guterres?
Su segundo y último mandato termina a fines de diciembre de 2026, y el Consejo de Seguridad aún decide su sucesor.
¿Qué propuso sobre los combustibles fósiles?
Propuso gravar las ganancias extraordinarias de las petroleras y destinar ese dinero a los países que más sufren las consecuencias del clima.
¿Qué es la meta de 1,5 grados?
Es el objetivo del Acuerdo de París de 2015 de limitar el calentamiento a 1,5 grados sobre los niveles preindustriales. Guterres dijo que los científicos le aconsejaron no afirmar que aún era alcanzable.
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