
Los ataques aéreos arrasaron viviendas en un pueblo a las afueras de la capital de Yemen el sábado, matando al menos a 25 personas —la mayoría mujeres y niños— e hiriendo a 30 más, en uno de los ataques más mortíferos del año.
Los ataques impactaron en al-Shariya, en Bani Hushaysh, a unos 15 kilómetros al noreste de Saná, según el Ministerio de Salud dirigido por los hutíes. Los rescatistas pasaron el día sacando sobrevivientes de los escombros, y los medios hutíes dijeron que ataques posteriores alcanzaron a los paramédicos. La cifra subió de 22 a al menos 25 por la noche.
Los ataques alcanzaron viviendas en al-Shariya, un pueblo de Bani Hushaysh en el extremo noreste de la capital. Alasbahi dijo que la mayoría de los muertos eran mujeres y niños, y que 30 más resultaron heridas. Los primeros reportes hablaban de 22 muertos; la cifra subió a al menos 25.
Imágenes del canal Al-Masirah, dirigido por los hutíes, mostraron a rescatistas cargando cuerpos sin vida de niños pequeños desde ambulancias y los escombros. Los medios hutíes dijeron que los ataques continuaron mientras los paramédicos trabajaban.
No se pudo verificar quién llevó a cabo los ataques. Alasbahi acusó a Arabia Saudita. Associated Press dijo que no pudo verificar la acusación y que el Ministerio de Información saudita no respondió de inmediato a su solicitud de comentario.
Yemen está en guerra desde 2014, cuando los hutíes tomaron Saná y expulsaron al gobierno reconocido internacionalmente. Una coalición liderada por Arabia Saudita intervino en 2015, y la lucha se convirtió en una de las peores crisis humanitarias del mundo, con cientos de miles de muertos y millones al borde de la hambruna.
Una tregua de 2022 se mantuvo durante años, con una fuerte caída de los bombardeos y los combates, aunque nunca se firmó una paz permanente. Esa calma terminó en el verano de 2026, cuando la tregua colapsó. Naciones Unidas dice que más de 1.600 personas han muerto y más de 300.000 han sido desplazadas desde que se reinició la lucha.
Lo confirmado: la ubicación, la cifra y el momento. Viviendas en al-Shariya fueron alcanzadas el sábado, al menos 25 personas murieron y 30 resultaron heridas, según el Ministerio de Salud dirigido por los hutíes, la única autoridad en el lugar. No está confirmado quién atacó: el portavoz hutí culpó a Arabia Saudita, pero no hay evidencia publicada y Riad no ha comentado.
También está confirmado el patrón: el ataque del viernes contra un mercado en el sur mató al menos a 30 personas, según funcionarios hutíes, en uno de los fines de semana más sangrientos desde que colapsó la tregua. Juntos, los dos ataques mataron al menos a 55 personas en unas 24 horas, la mayoría civiles.
Las autoridades hutíes reportaron primero el ataque, por el ministerio de salud y la televisión Al-Masirah, que transmitió el rescate desde al-Shariya. Su relato se centró en las víctimas civiles y en que los paramédicos fueron alcanzados en ataques posteriores, una acusación que, de confirmarse, recordaría incidentes anteriores en los que los rescatistas fueron atacados mientras respondían a un bombardeo.
Arabia Saudita no respondió de inmediato. Ningún otro gobierno ni organismo internacional se había pronunciado el sábado por la noche. Naciones Unidas ha advertido repetidamente que el regreso de los combates amenaza con empeorar rápidamente una crisis humanitaria que nunca terminó del todo, y las agencias de ayuda dicen que el desplazamiento renovado tensiona el socorro, ya corto de fondos.
El ataque importa primero por quiénes murieron. Cuando la mayoría de los muertos son mujeres y niños en sus casas, es una tragedia civil, y las cifras de la ONU —1.600 muertos y 300.000 desplazados desde el verano— muestran que es parte de una guerra que se acelera de nuevo.
También importa por dónde ocurrió. Saná es la capital controlada por los hutíes, y un ataque mortal en sus afueras eleva la tensión. Si Arabia Saudita fue responsable, marcaría una fuerte escalada de su papel directo; si fue otro actor, la incertidumbre es peligrosa, porque invita a represalias contra el objetivo equivocado. Yemen además está junto al estrecho de Bab el-Mandeb, un paso marítimo vital, por lo que una guerra a gran escala sumaría otro frente a un Medio Oriente ya consumido por la guerra entre Estados Unidos e Irán.
La prioridad inmediata es el rescate: los hospitales de Saná atenderán a los sobrevivientes durante el fin de semana, y la cifra aún podría subir. La atención se centrará luego en quién llevó a cabo el ataque y qué ocurre en respuesta. Los hutíes suelen responder a los ataques con misiles y drones, y cualquier represalia podría iniciar un ciclo que ha arrastrado a potencias extranjeras a la guerra de Yemen. Es probable que Naciones Unidas enfrente presión renovada para impulsar un alto el fuego antes de que el país vuelva a la guerra a gran escala que la tregua de 2022 pausó.
Al menos 25 personas murieron y 30 resultaron heridas, según el portavoz del Ministerio de Salud dirigido por los hutíes, Anees Alasbahi. La mayoría eran mujeres y niños.
En viviendas de al-Shariya, en el distrito de Bani Hushaysh, a unos 15 kilómetros al noreste de Saná, la capital de Yemen, en territorio controlado por los hutíes.
No ha sido confirmado de forma independiente. Funcionarios hutíes culparon a Arabia Saudita, pero Associated Press dijo que no pudo verificar la acusación, y el Ministerio de Información saudita no respondió de inmediato.
Una tregua de varios años colapsó en el verano de 2026. La ONU dice que más de 1.600 personas han muerto y más de 300.000 han sido desplazadas desde entonces.
Cobertura relacionada: Vance: las charlas con Irán avanzan sin plazo y Komyshuvakha: video del ataque al refugio.