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Published : Oct 31, 2026
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Trump reafirma las pruebas nucleares: 'Lo sabrán muy pronto', dice el presidente

Trump reafirma las pruebas nucleares: 'Lo sabrán muy pronto', dice el presidente

A BORDO DEL AIR FORCE ONE — El presidente Donald Trump reafirmó el viernes 31 de octubre de 2026 que Estados Unidos reanudará las pruebas de armas nucleares, pero se negó de forma deliberada a decir si eso significa explosiones nucleares subterráneas por primera vez desde 1992. Cuando un periodista le preguntó si se refería a detonaciones subterráneas, Trump respondió: "No voy a decirlo". Y añadió la frase que mantiene al mundo en vilo: "Lo sabrán muy pronto, pero vamos a hacer algunas pruebas, sí. Otros países lo hacen. Si ellos lo van a hacer, nosotros lo vamos a hacer, ¿de acuerdo?"

Las declaraciones, hechas ante periodistas a bordo del Air Force One mientras Trump volaba a pasar Halloween en su complejo de golf en Florida, llegaron apenas un día después de su sorprendente orden del jueves 30 de octubre, en la que instruyó al Departamento de Guerra a empezar a probar las armas nucleares estadounidenses "en igualdad de condiciones" con las demás potencias nucleares. Esa orden, publicada en redes sociales mientras Trump viajaba en el Marine One rumbo a Busan, Corea del Sur, para conversar sobre comercio con el presidente chino Xi Jinping, puso fin — o pareció poner fin — a una pausa de 33 años en las pruebas explosivas nucleares de Estados Unidos, y ha provocado confusión en Washington, alarma entre los expertos en control de armas y reacciones tajantes de Moscú, Pekín, Teherán y las Naciones Unidas.

Puntos Clave

  • Donald Trump reafirmó el plan de pruebas nucleares a bordo del Air Force One el 31 de octubre de 2026, diciendo: "Lo sabrán muy pronto, pero vamos a hacer algunas pruebas".
  • Cuando le preguntaron directamente si se refería a explosiones subterráneas, el presidente dijo: "No voy a decirlo".
  • La orden siguió a su instrucción del 30 de octubre al Departamento de Guerra de probar las armas nucleares de EE. UU. "en igualdad de condiciones", emitida justo antes de su cumbre con Xi Jinping en Corea del Sur.
  • Estados Unidos no detona un arma nuclear desde septiembre de 1992; los expertos calculan que reanudar las pruebas subterráneas en Nevada llevaría al menos 36 meses.
  • Rusia dice que no ha realizado una prueba nuclear y que solo respondería si Washington lo hace; China, Irán, el jefe de la ONU y los sobrevivientes japoneses de la bomba atómica han condenado la medida.

Qué Pasó

La segunda ronda de comentarios de Trump hizo poco por aclarar la pregunta central: ¿qué tipo de "pruebas" quiere decir en realidad? La distinción importa enormemente. El ejército de Estados Unidos realiza de forma rutinaria pruebas de vuelo de misiles capaces de portar armas nucleares — eso nunca se detuvo. Lo que se detuvo en 1992 fue la detonación de dispositivos explosivos nucleares reales, a cargo de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear en el sitio de pruebas de Nevada. Los mensajes y comentarios de Trump han mezclado ambas cosas, a veces en la misma frase, y los funcionarios no han ofrecido ninguna aclaración detallada desde entonces.

El jueves, Trump escribió que Estados Unidos tiene "más armas nucleares que ningún otro país", atribuyendo a su primer mandato lo que describió como una "actualización y renovación completa" del arsenal estadounidense. "Por el tremendo poder destructivo, ¡ODIÉ hacerlo, pero no tuve otra opción! Rusia es segunda, y China es un distante tercero, pero lo alcanzará en 5 años", escribió. Dijo que el proceso de pruebas "comenzará de inmediato", pero no dio fecha, lugar ni descripción de lo que se probaría.

El viernes, a bordo del Air Force One, repitió el argumento central — que otros países prueban, así que Estados Unidos también debe probar — sin completar ninguno de esos datos. "Otros países lo hacen. Si ellos lo van a hacer, nosotros lo vamos a hacer, ¿de acuerdo?", dijo. También afirmó que los sitios de prueba se determinarían más adelante, y volvió a hablar con simpatía de la desnuclearización en abstracto, diciendo que acogería con agrado un mundo con menos armas nucleares, incluso mientras ordenaba reanudar las pruebas. El resultado es una política a la vez enfática e indefinida: una orden presidencial de hacer algo, sin que ese algo esté aún explicado.

La confusión ha llegado hasta la cúpula del mando nuclear estadounidense. El vicealmirante Richard Correll, nominado por Trump para dirigir el mando militar que supervisa el arsenal nuclear de EE. UU., dijo a los senadores durante su audiencia de confirmación que no podía interpretar las declaraciones del presidente. "No estoy interpretando nada en un sentido ni en otro", dijo Correll, una admisión inusualmente franca de un oficial nominado para dirigir el arsenal en el centro de la tormenta.

Antecedentes/Contexto

Para entender por qué este anuncio ha sacudido al mundo del control de armas, conviene saber cuánto ha durado la pausa y en qué se apoya. La última explosión de prueba nuclear estadounidense fue el 23 de septiembre de 1992: una detonación subterránea de 20 kilotones en el Sitio de Seguridad Nuclear de Nevada, a unas 65 millas al noroeste de Las Vegas. Con el nombre en clave Divider, fue la prueba nuclear número 1.054 realizada por Estados Unidos desde la primera, en Nuevo México el 16 de julio de 1945. Semanas después, el entonces presidente George H. W. Bush impuso una moratoria a nuevas pruebas en octubre de 1992, y todas las administraciones posteriores la han mantenido.

Estados Unidos firmó el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares en 1996, que prohíbe todas las explosiones de prueba atómicas, ya sean militares o civiles, pero nunca lo ratificó. Sin embargo, ha respetado sus disposiciones, como todos los demás Estados con armas nucleares excepto Corea del Norte, el único país que ha realizado una prueba nuclear explosiva en este siglo. Rusia probó por última vez en 1990, cuando aún era la Unión Soviética, y China en 1996. Rusia retiró su ratificación del tratado de prohibición de pruebas en 2023, diciendo que quería paridad con Washington y que solo reanudaría las pruebas si Estados Unidos lo hacía primero.

La orden de Trump llegó días después de que Rusia anunciara dos ensayos de armas de alto perfil: el Burevestnik, un misil de crucero de propulsión nuclear con un alcance que se dice prácticamente ilimitado, probado el 21 de octubre, y el Poseidón, un dron submarino de propulsión nuclear, probado el 28 de octubre. Ninguno fue una explosión nuclear — ambos eran sistemas de lanzamiento, no ojivas —, pero Trump denunció las pruebas rusas y luego citó "los programas de pruebas de otros países" como motivo para actuar. Ese encuadre es precisamente lo que Moscú discute.

También hay un problema práctico de plazos. Daryl Kimball, director ejecutivo de la Asociación para el Control de Armas, con sede en Washington, dijo que a Estados Unidos le llevaría al menos 36 meses reanudar pruebas nucleares subterráneas contenidas en el antiguo sitio de pruebas de Nevada, que se ha mantenido pero no se usa para pruebas explosivas desde hace más de tres décadas. En otras palabras, aunque Trump se refiera a pruebas explosivas, ninguna podría ocurrir pronto — lo que hace que la promesa de "lo sabrán muy pronto" suene más a señal que a calendario.

El anuncio también llega en un momento estratégico cargado. El último tratado de armas nucleares vigente entre Estados Unidos y Rusia, el New START, que limita a cada parte a 1.550 ojivas en misiles desplegados de largo alcance, se acerca a su vencimiento, según reportes sobre control de armas. Y la orden llegó apenas tres días antes de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, en plena campaña en la que Trump se ha presentado repetidamente como el candidato de la fortaleza estadounidense. Nada de eso prueba un motivo político, pero explica por qué el momento se observa con tanta atención como el contenido.

El plan de pruebas nucleares de Trump genera reacción mundial

El plan de pruebas nucleares de Trump ha generado una reacción rápida y excepcionalmente amplia, y su patrón es revelador: aliados y adversarios por igual han pedido contención, mientras el Pentágono se ha movido para ejecutar la orden. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, hablando con periodistas en Kuala Lumpur, dijo que el Pentágono avanzaba "rápidamente" para cumplir las órdenes de Trump y describió las pruebas como una forma "muy responsable" de sostener la disuasión. "El presidente fue claro. Necesitamos tener un elemento disuasorio nuclear creíble", dijo Hegseth. "Reanudar las pruebas es una forma bastante responsable, muy responsable, de lograrlo. Creo que hace menos probable un conflicto nuclear". Añadió que el Pentágono coordinaría con el Departamento de Energía, que supervisa los laboratorios de armas nucleares.

La respuesta de Moscú ha sido cautelosa pero directa. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que Rusia no ha realizado una prueba nuclear, que los recientes ensayos del Burevestnik y el Poseidón "no pueden interpretarse de ninguna manera como una prueba nuclear", y que "esperamos que la información se haya transmitido correctamente al presidente Trump". Peskov también repitió la posición de larga data del presidente Vladimir Putin: si algún país abandona la moratoria, Rusia actuará en consecuencia. En resumen, Moscú no está probando, pero se reserva abiertamente el derecho de igualar a Washington si Washington da el primer paso.

El portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Guo Jiakun, instó a Estados Unidos a "cumplir seriamente" la prohibición mundial de pruebas nucleares, y Pekín ya había calificado de irrazonable e irrealista que se pida a China unirse a negociaciones de desarme con los dos arsenales mucho mayores, mientras su propio arsenal sigue siendo mucho menor. Según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz, Rusia posee 4.309 ojivas desplegadas y almacenadas, frente a 3.700 de Estados Unidos y 600 de China, cifras que no cuentan cientos de ojivas más en espera de desmantelamiento. Esos números explican en parte por qué Pekín rechaza que se la trate como parte igual en cualquier carrera de pruebas.

Irán, cuyo programa nuclear fue bombardeado por fuerzas estadounidenses por orden de Trump a principios de este año, reaccionó con furia. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, calificó la directiva de "retrógrada e irresponsable" y escribió: "Un matón con armas nucleares está reanudando las pruebas de armas atómicas. El mismo matón ha estado demonizando el programa nuclear pacífico de Irán". El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, dijo a través de un portavoz que "las pruebas nucleares nunca pueden permitirse bajo ninguna circunstancia". Y Nihon Hidankyo, el grupo japonés de sobrevivientes de la bomba atómica que ganó el Premio Nobel de la Paz, envió una carta de protesta a la embajada de EE. UU. en Japón, afirmando que la orden "contradice directamente los esfuerzos de las naciones del mundo que luchan por un mundo pacífico sin armas nucleares y es totalmente inaceptable".

Reacciones/Declaraciones

Las citas que más importan en esta historia son las que se niegan a resolverla. El propio Trump, a bordo del Air Force One: "No voy a decirlo". Y luego: "Lo sabrán muy pronto, pero vamos a hacer algunas pruebas, sí. Otros países lo hacen. Si ellos lo van a hacer, nosotros lo vamos a hacer, ¿de acuerdo?" Antes, en el Air Force One tras la reunión con Xi, había dicho más o menos lo mismo con otras palabras: "Como otros están probando, creo que es apropiado que nosotros también lo hagamos", añadiendo que los sitios de prueba se anunciarían más adelante.

Desde el Pentágono, la defensa de Hegseth es la declaración de intenciones más clara de la administración hasta ahora: "Estamos avanzando rápidamente", dijo, al calificar las pruebas como una forma "muy responsable" de sostener la disuasión y argumentar que "hace menos probable un conflicto nuclear". Desde el nominado que supervisaría el arsenal, el tono opuesto: el "no estoy interpretando nada en un sentido ni en otro" de Correll refleja cómo incluso altos mandos militares esperan que la orden se traduzca en algo concreto.

Los críticos han sido más directos. La representante Dina Titus, demócrata de Nevada — el estado que albergaría cualquier prueba subterránea reanudada — dijo en redes sociales: "Voy a presentar una ley para detener esto". Kimball, de la Asociación para el Control de Armas, dijo: "Trump está desinformado y desconectado. EE. UU. no tiene ninguna razón técnica, militar o política para reanudar las pruebas explosivas nucleares por primera vez desde 1992", advirtiendo que la medida podría "desencadenar una reacción en cadena de pruebas nucleares por parte de los adversarios de EE. UU. y destrozar el Tratado de No Proliferación Nuclear". Ninguna cita directa de residentes de Nevada ni de trabajadores del sitio de pruebas apareció en los reportes consultados para este artículo, así que esta sección recoge las declaraciones públicas disponibles en lugar de inventar ninguna.

Por Qué Importa

Esto importa, en primer lugar, porque la moratoria de pruebas es una de las pocas normas de control de armas que se ha mantenido durante más de tres décadas, con administraciones republicanas y demócratas, a través de guerras, crisis y cambios de gobierno en Moscú y Pekín. Sobrevivió porque servía a todos: ningún país necesitaba pruebas explosivas para mantener un elemento disuasorio creíble, gracias a las simulaciones por supercomputadora y al trabajo de laboratorio no explosivo, y todos los países se beneficiaban de la certeza de que sus rivales no estaban perfeccionando en secreto nuevos diseños de ojivas bajo tierra. Romperla — o incluso amenazar de forma creíble con romperla — elimina esa certeza, y la certeza es la moneda de la estabilidad nuclear.

Importa, en segundo lugar, por el riesgo de reacción en cadena del que advierten Kimball y otros. Si Estados Unidos detona un dispositivo, Rusia ha dicho que responderá de la misma manera, y China enfrentaría una enorme presión para hacer lo mismo. Corea del Norte, el único país que ya ha roto la moratoria, ganaría un precedente. El Tratado de No Proliferación, ya tensionado por la guerra en Ucrania y el colapso de otros acuerdos de armas, perdería uno de sus últimos pilares: el entendimiento compartido de que las potencias nucleares establecidas no prueban.

Importa, en tercer lugar, para la política interna estadounidense, y no solo por las elecciones intermedias. Cualquier prueba reanudada ocurriría en Nevada, un estado cuyos residentes vivieron décadas de pruebas sobre y bajo tierra y los debates sobre lluvia radiactiva que las siguieron. Ya se promete una lucha legislativa encabezada por la propia delegación congresional de Nevada. Y importa para el presupuesto y la burocracia: reconstruir una capacidad de prueba abandonada durante 33 años llevaría años y miles de millones, en un momento en que el Pentágono ya financia una modernización amplia del arsenal que el propio Trump cita como su logro.

Por último, importa porque la ambigüedad en sí misma es una estrategia, y una arriesgada. Mantener a los rivales adivinando si Estados Unidos probará, y qué probará, puede buscarse como palanca. Pero la ambigüedad nuclear corta en ambos sentidos: también puede malinterpretarse. Cuando el Kremlin dice que espera que "la información se haya transmitido correctamente" a Trump, está diciendo con cortesía que teme un malentendido. En asuntos nucleares, los malentendidos son justo lo que toda la arquitectura posterior a la Guerra Fría se construyó para evitar.

Qué Sigue

La prueba inmediata de las palabras de Trump será burocrática, no explosiva. Habrá que observar si el Pentágono y el Departamento de Energía publican — o se niegan a publicar — orientaciones de aplicación: qué se va a probar, dónde y en qué plazo. Habrá que ver si la administración solicita fondos o personal para el sitio de Nevada, y si notifica al Congreso. Una prueba de vuelo de un misil con capacidad nuclear, del tipo que el ejército ya realiza de forma rutinaria, confirmaría la lectura más estrecha de la orden. Cualquier movimiento hacia la preparación de un pozo subterráneo en Nevada confirmaría la más amplia, y sería visible y polémico mucho antes de cualquier detonación.

Habrá que observar, también, la respuesta legislativa. El proyecto prometido por Titus difícilmente se aprobará en un Congreso en sus últimos días antes de una elección, pero señala la forma de la lucha interna: la delegación de Nevada, los grupos de control de armas y los demócratas presentando las pruebas como peligrosas e innecesarias, frente a una administración que las presenta como disuasión. En el plano internacional, los próximos movimientos pertenecen a Moscú y Pekín: si tratan las palabras de Trump como retórica o como una cuenta atrás, y si alguna de las partes usa las próximas semanas para proponer conversaciones — el propio Trump ha dicho que favorece la "desnuclearización" y afirma estar "hablando realmente con Rusia sobre eso", sin dar detalles.

Y habrá que observar el calendario. Las elecciones intermedias del 3 de noviembre mostrarán si los votantes premian o castigan este tipo de señalización de fuerza. El vencimiento del New START obligará a una decisión sobre el futuro del control de armas entre EE. UU. y Rusia, con independencia de las pruebas. Y la propia promesa de Trump — "lo sabrán muy pronto" — pone en marcha un reloj propio. Si no sigue nada concreto, el episodio se recordará como un susto. Si algo sigue, se recordará como la semana en que terminó la pausa de 33 años.

Preguntas Frecuentes

¿Ordenó Trump que EE. UU. reanudara las pruebas nucleares?
Sí. El 30 de octubre de 2026, Trump instruyó al Departamento de Guerra a empezar a probar las armas nucleares de EE. UU. "en igualdad de condiciones", y el 31 de octubre reafirmó el plan a bordo del Air Force One, diciendo "lo sabrán muy pronto".

¿Significa eso que volverán las explosiones nucleares subterráneas?
Eso sigue sin estar claro. Trump se negó a decir si se refería a explosiones subterráneas, y sus comentarios también podrían referirse a pruebas de vuelo de misiles con capacidad nuclear, que EE. UU. ya realiza de forma rutinaria.

¿Cuándo detonó EE. UU. un arma nuclear por última vez?
El 23 de septiembre de 1992, una prueba subterránea de 20 kilotones en el Sitio de Seguridad Nuclear de Nevada. El presidente George H. W. Bush impuso una moratoria semanas después, continuada por todas las administraciones desde entonces.

¿Cómo han respondido Rusia y China?
Rusia dice que sus recientes ensayos del Burevestnik y el Poseidón no fueron pruebas nucleares, pero advierte que igualará a EE. UU. si Washington reanuda las pruebas. China ha instado a EE. UU. a respetar la prohibición mundial de pruebas.

¿Podría EE. UU. probar rápidamente si quisiera?
Los expertos dicen que no: la Asociación para el Control de Armas calcula al menos 36 meses para reanudar pruebas subterráneas contenidas en el sitio de Nevada tras una pausa de 33 años.

Cobertura relacionada en US News Pulse: Trump ordena reanudar ya las pruebas de armas nucleares de EE. UU. tras 33 años de pausa y Planes de ataque de EE. UU. contra Irán: fuerzas listas en 96 horas tras la orden de Trump, según reportes.

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